miércoles, 1 de octubre de 2014

AMBICIÓN CIEGA

Dentro de unos días, conoceremos a los nuevos galardonados con los Premios Nobel de Física, Medicina y Química. Tal vez es el momento de recordar un trabajo que apareció hace un año sobre este prestigioso galaradón.

A principios de octubre de 2013, Susan White y Rachel Ivie, dos investagadoras del Centro de Estudios Estadísticos del Instituto Americano de Física (AIP), presentaron un informe titulado Blind Ambition donde ponían de manifiesto el escaso número de mujeres laureadas con el Premio Nobel de Física e intentaban dar una posible respuesta a partir de los datos que posee la institución para la que trabajan. Esta es la traducción de ese artículo. Quiero agradacer la colaboración de la filóloga inglesa Juliette Márquez Collazo  (IES Alpujarra, Órgiva) en la supervisión de este trabajo.

AMBICIÓN CIEGA

El próximo martes, la Real Academia Sueca de la Ciencias anunciará los ganadores del Premio Nobel de Física 2013. Desde 1901, cuando Wilhem Conrad Röntgen fue el primer galardonado con este premio, un total de 193 personas han recibido el honor de ser laureadas con este premio.

En 1903, Marie Curie recibiría este prestigioso galardón, pero en los siguientes 110 años, solamente otra mujer recibiría el Premio Nobel de Física, Maria Goeppert Mayer, cuyo premio fue anunciado en 1963, previo al asesinato de Kennedy. En los últimos 50 años, 114 hombres han ganado el Nobel de Física. Todos son merecedores del galardón, por supuesto.  Este premio reconoce a los mejores científicos y sus importantes descubrimientos. Sin embargo, con únicamente dos mujeres entre los 193 galardonados, es menos del 1 por ciento. Entonces, ¿por qué hay tan pocas premiadas?
La Ciencia trabaja con datos y queremos saber si la ausencia de mujeres premiadas puede ser explicada a partir de los datos que conocemos. Durante décadas el Centro de Estudios Estadísticos del Instituto Americano de Física (AIP) ha recopilado una gran cantidad de datos sobre físicos procedentes de Estados Unidos o  extranjeros que hayan recibido su titulación en este país, y más recientemente hemos completado nuestros datos con físicos procedentes del resto del mundo.
Hemos utilizado estos datos para plantear cinco posibles explicaciones sobre el bajo índice de mujeres que han recibido el Premio Nobel de Física:
1.      No hay demasiadas mujeres doctoradas en Ciencias Físicas.
2.      No hay demasiadas mujeres desarrollando el tipo de investigaciones de vanguardia que son laureadas con este tipo de prestigiosos premios.
3.     Las mujeres no tienen las mismas oportunidades y recursos para desarrollar su carrera investigadora y que le permitan estar en posición de ganar  el Premio Nobel.
4.       Entre los nominados se incluyen muy pocas mujeres.
5.       La probabilidad de ganar el Premio depende del sexo de los investigadores.
Primera opción.  El Premio Nobel es un galardón internacional, que en el caso del Premio en Física ha sido recibido en un tercio de las ocasiones por ciudadanos de Estados Unidos. El número de mujeres que han obtenido un doctorado en Ciencias Físicas en universidades norteamericanas oscila entre el 7 por ciento en 1980 y el 20 por ciento en 2011 del total. Tomaremos ese 7 por ciento de mujeres en 1980 y echaremos un vistazo a los premiados desde 1990. Admitiendo que esto es un enfoque simplista, nos ofrece un punto de partida para empezar a estudiar la situación. Considerando que se necesitan aproximadamente 10 años para que la carrera profesional de un investigador se estabilice y usando el 7 por ciento de mujeres que han obtenido un doctorado en Física en Estados Unidos tendremos la base de nuestro trabajo. 57 hombres han sido nominados para el Nobel de Física desde 1990. Si el conjunto de nominados al Premio Nobel ha incluido ese 7 por ciento de mujeres, las posibilidades de que esos 57 premiados sean todos hombres es menor al 2 por ciento. Usando los conceptos básicos de la estadística estándar, esta diferencia respecto a lo que deberíamos de encontrar es significativa. Esto sugiere que el número de mujeres doctoradas en Ciencias Físicas no puede ser tenido en cuenta para justificar la ausencia de mujeres entre los premiados con el Nobel de Física.
Segunda opción. Un estudio reciente de la AIP sobre estudiantes de doctorado que lo obtuvieron en universidades de Estados Unidos hace entre 10 y 15 años, muestra que tanto hombres como mujeres están igualmente capacitados para trabajar en laboratorios de investigación o en el ámbito académico. Además, ambos están igualmente capacitados para la investigación básica, que es el tipo de investigación que conduce a la adquisición del Premio Nobel. Es muy posible  que haya mujeres que estén realizando el tipo de investigación de vanguardia que gana el Premio Nobel, y por tanto, la segunda explicación tampoco es válida para justificar el bajo número de laureadas.

La tercera opción puede ser, en parte, la respuesta a esa disparidad entre premiados y premiadas. Incluso si hombres y mujeres siguen caminos similares, quizás algo ocurre a lo largo de ese camino que facilita a los hombres a desarrollar investigaciones que conducen a la obtención del Premio Nobel. Los resultados de la encuesta realizada a casi 15000 físicos, hombre y mujeres, en todo el mundo, sugieren que las mujeres no tienen el mismo acceso a las oportunidades y recursos para progresar en su carrera investigadora que los hombres.

Cuarta opción. En los últimos cincuenta años, las candidaturas al Premio Nobel se mantienen en secreto y esto hace imposible conocer el número de mujeres existentes entre los  nominados. Por tanto, podría ser que las mujeres nunca alcancen a estar presentes dentro del grupo de nominados. Sin embargo, vamos a suponer que dentro de este grupo de nominados hay un número representativo de mujeres. Es posible que la quinta de las ideas expuestas al principio sea la correcta: la probabilidad de ganar el Premio Nobel depende del sexo de los nominados, y las mujeres, aun siendo nominadas,  tienen menos probabilidad de hacerlo por un sesgo inconsciente o evidente.

Hay investigaciones realizadas en las Ciencias Sociales que apoyan la existencia de un sesgo inconsciente según el cual las personas actúan bajo esquemas preconcebidas como la de que las mujeres no pueden hacer Ciencia tan bien como los hombres. Sea cual sea el significado de este sesgo inconsciente, menores oportunidades y recursos, menores oportunidades de desarrollar su trabajo o menores probabilidades de ser nominadas, el resultado es el mismo: un menor número de galardonadas en este campo y en particular, con el Premio Nobel.

¿Podría darse la situación que mientras se han apoyado políticas para aumentar la presencia de la mujer en las distintas ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, los encargados de juzgar los trabajos de investigación han sometido su valoración a este sesgo inconsciente? Nuevamente, el escaso número de mujeres laureadas con el Nobel de Física siguiere que así sea.

Para evitar este sesgo inconsciente, ¿se puede plantear la idea estudiar los trabajos de investigación sin conocer de quien proceden? Para el Premio Nobel esta opción sería imposible ya que los  nominados y sus investigaciones son bien conocidos dentro de su ámbito de trabajo. Sin embargo, esta idea podría desarrollarse en los niveles más bajos de la investigación para poner de manifiesto las desigualdades existentes, a nivel de oportunidades y recursos, en el desarrollo de la investigación de vanguardia.

A día de hoy, la mayoría de los esfuerzos se han centrado en incrementar la presencia de la mujer en la Ciencia Física; ¿estos esfuerzos han distorsionado, y tal vez ocultado, el problema fundamental de acceso de la mujer en las mismas condiciones que el hombre en el campo de investigación de las Ciencias Físicas? Lograr aumentar el número de mujeres premiadas con el Nobel no puede convertirse en una cuestión de aumentar el número de ellas en este campo, si luego se las abandona en el desierto una vez que han llegado.
En lugar de centrarse únicamente en conseguir un aumento del número de mujeres en Física, debemos poner solución a las situaciones de no igualdad de oportunidades o de acceso a los recursos para las investigadoras en Física.

El anuncio del Premio Nobel la próxima semana será un motivo de celebración. Pero también será una buena ocasión para reflexionar. Para juzgar el valor de la labor científica, debemos cerrar los ojos ante el sexo del investigador.

Esa debe de ser nuestra ambición ciega.  
Si estás interasado en leer el artículo original, este es el enlace directo: BLIND AMBITION

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